Canasta de alimentos


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Alternativa, Centro de Investigación Social y Educación Popular, que desde hace más de 35 años viene aportando al desarrollo humano integral y sostenible y al fortalecimiento de la institucionalidad democrática en nuestro país, trabajando para mejorar la calidad de vida de las personas, el desarrollo de sus capacidades y la ampliación de sus oportunidades, en el marco de una democracia plena; manifiesta su opinión y preocupación respecto al proyecto de reglamento pre publicado “Los parámetros técnicos sobre los alimentos y bebidas no alcohólicas referentes al alto contenido de azúcar, sodio y grasas saturadas”, de conformidad con lo establecido por Ley N° 30021, “Ley de Promoción de la Alimentación Saludable para Niños, Niñas y Adolescentes”…

Ver más:  http://goo.gl/74iJrE

Presentamos este artículo escrito por Miyaray Benavente,

Publicado “Páginas” Nº232- Dic. 2013

Centro de Estudios y Publicaciones – CEP

Inicié mi carrera profesional como nutricionista en setiembre de 1971, en la entonces Dirección de Alimentación de la Dirección General de Programas Especiales de Salud; ya eso de “programas especiales” debió llevarme a sospechar de las particularidades del trabajo que me tocaría realizar; entre los “programas especiales” estaban los programas vinculados a alimentación y nutrición (Programas de Nutrición Aplicada, Comedores Populares y Alimentación Escolar), que si bien se desarrollaban dentro del Ministerio de Salud, tenían limitada articulación con las acciones típicas de salud que ya entonces, sin mucho éxito, procurábamos fueran  más preventivo promocionales que recuperativas.

Hay referencias de programas alimentarios hacia finales de la década del 40 (gobierno de O.R.  Benavides), cuando se instalan los “restaurantes populares” para trabajadores en Lima, Callao y otras principales ciudades del Perú; en estas grandes instalaciones, durante el gobierno de Odrìa se establecerían los “refectorios escolares” y posteriormente, hacia fines de la década del  50 funcionaron como plantas de elaboración del alimento (leche en polvo reconstituida) que se trasladaba caliente en camiones descubiertos a las escuelas primarias. Presumo que entonces el programa tenía una cobertura limitada y se focalizaba en las grandes ciudades, pues sólo en una de las tres escuelas donde estudié la primaria (GUE  TG de Fanninng  1960 y 1961) fui usuaria del programa.  Entonces los alimentos eran donados por USA y el producto principal, leche en polvo, era entregado también en establecimientos de salud.

El Programa de Alimentación Escolar (PAE) de la década del 70, se desarrollaba a nivel nacional en las escuelas primarias estatales, también a partir de alimentos donados por USAID, que ingresaban al Perú por los puertos de Salaverry, Callao y Matarani; los que luego de ser “desaduanados” eran trasladado por vía terrestre a almacenes del Ministerio de Salud y de allí a las escuelas. Cabe destacar que ya entonces, había aporte económico de los beneficiarios pues el tramo final del transporte era asumido por las hoy APAFAS.

El proceso de desaduanamiento era, entonces, tan engorroso que los alimentos permanecían por semanas y meses en los almacenes de los puertos y no era raro que llegaran a las “áreas de salud” muy entrado el año escolar, hubo casos en que los alimentos llegaban a las provincias de sierra y selva casi al finalizar el año escolar o al iniciarse la estación de lluvias, y que en el siguiente periodo lectivo se encontraran deteriorados por el tiempo transcurrido sin almacenamiento adecuado.

Cuando inicié mi trabajo en al PAE, lo primero que recordé fue esa leche, casi caliente, que yo saborizaba con cocoa y azúcar que traía de mi casa y que con mis compañeras del club de teatro una vez por semana teníamos que tomar 2 veces, pues al salir de esta actividad, las señoras encargadas de la distribución nos obligaban a volver a consumir aunque juráramos que ya lo habíamos hecho; lo que indicaría que ya entonces confluían los problemas de duplicidad, sub cobertura y poca aceptación.

Durante la década del 70, por razones de costo y disponibilidad, se empieza a reemplazar gradual y parcialmente la leche en polvo descremada en el portafolio de alimentos donados por harina de trigo y mezclas casi instantáneas de leche con cereal y soya (“blended food”  CSM –Corn, Soya, Milk-; WSB- Trigo, Soya- bulgur o trigor). La ración distribuida en el PAE entonces era  una bebida preparada en las escuelas con las mezclas mencionadas, acompañada de un pan elaborado en panaderías locales.

Es verdad que la leche en polvo era poco aceptada, sobre todo en el ámbito rural, donde era difícil reconocer “esa harina blanca” como leche, y era frecuente que se reportara su uso en la alimentación de los animales, o en el marcado de las canchas deportivas; también habían manifestaciones de corrupción pues no era raro que directores de escuela, vendieran la leche a pastelerías o heladerías, donde era muy apreciada.

Paralelamente USAID conmina al MINSA a ir asumiendo gradualmente y con recursos presupuestales públicos la adquisición de alimentos para el PAE; y se “acuerda” un cronograma que termina con el retiro del apoyo alimentario de USAID para el PAE, sin que el gobierno peruano cumpla su parte del trato.

A fines de los 70 en el sector salud se empieza a cuestionar la eficiencia y eficacia del PAE; ya había consenso en que los grupos a ser priorizados en cuanto a nutrición son las madres en periodo de gestación y lactación y los niños de 6 a 60 meses; pero el “golpe de gracia” para liquidar el PAE lo da un indicador, de poco uso entonces y ahora; “la concentración”: Entonces se evidencia que la concentración del PAE estaba alrededor de 40; vale decir que de los 365 días del año, en promedio sólo 40 días los niños de las escuelas recibían su ración del PAE.

En la década del 90 el PRONAA reedita el PAE con el suministro de alimentos para desayunos y almuerzos escolares, este difiere de los programas que operaban antes y durante la década del 80 fundamentalmente en el origen y tipo de alimentos suministrados (alimentos procesados), en las relaciones entre el gobierno y los usuarios, y en que son ejecutados desde el gobierno central y financiados con recursos del tesoro público.

Hoy el Programa de Alimentación Escolar Qali Warma (PAE QW), propuesta alternativa del actual gobierno frente a los antiguos programas manejados por el PRONAA, deslegitimado después de 7 meses de operaciones, no ha logrado posicionarse como tal, al adolecer de diversas fallas, que han sido reconocidas por el propio mandatario y la ministra del ramo quienes han anunciado “que se iniciará un proceso de revisión “a fondo” de toda la cadena del programa Qali Warma…revisar sus procesos y a los proveedores, revisar y capacitar a los directores de las escuelas, a nuestros padres y madres de familia, para todos juntos darle mayor eficiencia y tranquilidad a la alimentación de nuestros hijos”.

A lo largo de esta historia: ¿Qué problemas se han evidenciado? ¿Qué hemos aprendido para no tropezar con las mismas piedras?

Los programas alimentarios, principalmente en las dos últimas décadas, han sufrido diversos cambios y han recibido múltiples cuestionamientos, algunos se han superado parcialmente y otros, aún vigentes, han contribuido a la actual situación, algunos de estos son revisados en el presente artículo.

Sobre los enfoques de seguridad y soberanía alimentaria: Esta era una objeción de fondo, desde la sociedad civil, a los programas de apoyo alimentario, entre ellos PAE, antes de la década del 90; dado que los recursos alimentarios provenían de la ayuda externa, desestimulando la producción nacional, regional y local de alimentos, desplazándola, compitiendo deslealmente con ella y reforzando la dependencia económica y tecnológica de nuestro país con respecto de los países donantes.

En la propuesta del gobierno de Humala para el PAE QW; se vislumbra un enfoque de Seguridad Alimentaria, que se expresa en el diseño de un componente alimentario: “…adecuado a los hábitos de consumo locales y con los contenidos nutricionales adecuados a los grupos de edad de la población objetivo del Programa y a las zonas donde residen”, y en la división del país en “ocho regiones alimentarias que comparten elementos culturales, geográficos, ecológicos, económicos y sociales en común, que juntos conforman una identidad culinaria compartida”.

Aunque los programas de apoyo alimentario estarían facultados a adquirir directamente de los productores nacionales productos agrícolas para su distribución en la población en extrema pobreza, es innegable que los problemas de seguridad y soberanía alimentaria no han sido superados, pues el modelo económico, que se ha impuesto en nuestro país, determina que en la práctica una significativa proporción de los alimentos que se suministran en el PAE QW son de procedencia externa.

Sobre la desarticulación: Los programas se llevan a cabo de forma aislada, sin coordinación programática ni funcional entre ellos, duplicando acciones, usando mal los recursos, con reducida eficacia en la prestación de servicios. Prima un enfoque asistencialista, donde el componente alimentario es lo principal, estando nula o débilmente articulado a programas de salud y educación.

En los anteriores PAE, el sector educación operaba básicamente como canal para repartir las raciones alimenticias, no se había establecido contenidos de alimentación y nutrición en el  currículo de estudios; ni capacitado a los docentes para cumplir un rol pedagógico en el tema y el sector salud prácticamente no accionaba al respecto. El PAE QW tiene un componente educativo orientado a: “…promover mejores hábitos de alimentación en los niños y niñas y sus familias, usuarios del programa y en diversos actores involucrados con la implementación del servicio de alimentación escolar…”. No tengo mayor información sobre qué  tanto se ha avanzado en el tema; pero la dación de la Ley Nº 30021 (Ley de promoción de la alimentación saludable para niños, niñas y adolescentes) y del DS 010 2013 SA, que aprueba el Plan de Salud Escolar 2013 – 2016, constituyen un avance respecto al problema de la desarticulación intersectorial, al menos en la dimensión educativa.

Sobre focalización, cobertura, concentración y filtraciones: Desde el mundo académico diversos investigadores sociales y en varios momentos han formulado cuestionamientos a estos indicadores de los programas alimentarios; algunos de ellos han tenido la oportunidad de intervenir en su gestión, evidentemente con poco éxito.

Los cuestionamientos principales se refieren a:

-       La existencia de un alto número de programas, varios de ellos orientados al mismo grupo objetivo: En algún momento hubo más de 20 programas de alimentación y nutrición, operados por 7 instituciones, 4 del sector público y 3 ONGs. De estos programas 7 atendían a niños de 0 a 5 años, 5 a los de 6 a 14 años. El Programa Vaso de Leche, diseñado para atender a los niños pequeños, en la práctica llega a todos los grupos etáreos.

-       La asociación de Subcobertura con duplicidad y filtraciones: Por ejemplo 29 distritos no eran  atendidos por ningún programa; 467 distritos eran atendidos sólo por uno o dos programas, 608 distritos eran atendidos por 5 o más programas. E. Vásquez acuñó el término de “infiltrados” para referirse a quienes no son suficientemente pobres para merecer acceder a los programas sociales.

Al respecto un indicador que debe cuidarse es el “número de atenciones”, conocido también como “concentración”; PAE QW ya tiene una condición limitante, la meta de  atenciones estaría alrededor de 180 días, vale decir que, en el supuesto de lograr la máxima eficiencia, los niños de las escuelas recibirán sus alimentos la mitad de los días del año. Si el programa tiene dificultades para llegar a la meta programada, podriamos encontrarnos con la situación de los años 70 que termino por liquidar el programa

Sobre el impacto de los programas en la nutrición: El limitado o nulo impacto en el nivel nutricional de la población atendida es un cuestionamiento clave, que se atribuye y asocia, en parte, a no contar con líneas de base ni con adecuados sistemas de monitoreo y evaluación de los programas para medir su eficacia. Sobre el punto se ha realizado diversos estudios, de los cuales menciono sólo algunos ejemplos:

• Pollit, Jacoby y Cueto (1996) y Cueto y Chinen (2001) encontraron que los  desayunos escolares mejoran la ingesta dietética y memoria de corto plazo de  los niños, e incrementan su asistencia a la escuela. Sin embargo, no logran un impacto significativo en el rendimiento escolar ni en la talla para la edad (Desnutrición crónica).

• Cuánto (2007) sostiene que los desayunos escolares no tienen impacto en la antropometría ni anemia de los niños. Sin embargo, han incrementado su nivel de hierro y Vit. A.

• Cuánto (2005) alude que los comedores infantiles no mejoran el nivel nutricional ni la salud. Presenta un impacto negativo a la vacunación de los niños. Sin embargo, aporta proteínas y hierro.

• Harold Alderman (2004) no encuentra evidencia econométrica de que el PVL haya obtenido objetivos nutricionales.

• Prisma (2004) concluyó que el PVL no afecta nivel de gasto de beneficiarios y tampoco el estado nutricional de los niños.

• Según Alternativa y Grade, el alimento del PVL contiene un bajo aporte nutricional y no se logran impactos significativos en el rendimiento escolar ni en el desarrollo físico.

Sobre los Objetivos: Estos programas tienen objetivos diversos y parcelados, que varían desde los orientados al control y erradicación de deficiencias nutricionales específicas, prevención de la desnutrición,  ampliación de la demanda de servicios de salud, objetivos educativos como mejorar el rendimiento y evitar el abandono escolar, hasta la compensación social.

Algunos “expertos” en programas sociales separan los objetivos alimentarios de los nutricionales, en una dicotomía que, en mi modesta opinión, es artificial, pues alimentación y nutrición siendo procesos diferentes son la cara de una misma medalla. Pareciera que este enfoque se ha impuesto en el PAE QW que no logra llegar a la población con un componente alimentario que suministre “los contenidos nutricionales adecuados a los grupos de edad de la población objetivo” mediante alimentos y nutrientes necesarios para cubrir las deficiencias nutricionales que afectan a nuestros niños.

Sobre la calidad nutricional de las raciones: Una simple estimación, a “ojo de buen cubero” y como nutricionista, permite apreciar el déficit de hierro, proteínas de alto valor biológico y otros nutrientes en los menús publicados en el portal del PAE QW. Por su parte el CENAN INS (MINSA), de manera rigurosa y a partir de información de primera mano, ha realizado un proceso de validación de las recetas del programa, que no se encuentra publicado ni disponible para el común de los mortales, a la que el Comité de Transparencia y Vigilancia Ciudadana de los Programas Sociales del MIDIS ha accedido parcialmente. Dicha validación confirma nuestras apreciaciones y además agrega observaciones sobre la densidad nutricional de las recetas y el uso de alimentos inadecuados para niños, que están excluidos de la lista de alimentos saludables para expendio en los colegios; contraviniendo la RM Nª 908-2012/MINSA.

Es sabido que la anemia por deficiencia de hierro es el principal problema nutricional que afecta a nuestra población, y que los efectos de esta deficiencia repercuten en la falta de aprendizaje y rendimiento escolar; por ello no se entiende que PAE QW no incluya una estrategia de suplementación con micronutrientes que responda a esta necesidad.

Sobre la inocuidad, condición inalienable: Las deficiencias del PAE QW que destacan los medios de comunicación e impactan con más fuerza en la opinión pública están vinculadas a otra condición de la Seguridad Alimentaria que es la inocuidad; son innumerables las denuncias y reportes de alimentos en mal estado y de escolares afectados en su salud, diversos líderes políticos, entre ellos Alan García, se han sumado al carga montón, confiados en nuestra mala memoria, respecto a episodios similares e incluso más graves ocurridos en gestiones anteriores.

En el problema de inocuidad; tengo que decir: “te lo dije”, “estaba cantado”, “se veía venir”. Era una pretensión no realista querer llegar con “comida caliente y a la hora” a miles de establecimientos educativos, obligando a las madres a cocinar o contratando servicio de “catering”, con cientos de proveedores. El suministro de alimentación masiva tiene condiciones que no cumplimos; en situación similar nuestros vecinos chilenos y ecuatorianos, han diseñado, desarrollado e implementado raciones procesadas.

Alimentos procesados. ¿Oportunidad o mal necesario?: “Comida procesada” ahora para muchos es “mala palabra”, algunos con más propiedad dicen “ultra procesada”; igual que “comida rápida”. Yo creo que la comida procesada y la comida rápida no son necesariamente “comida chatarra” y no son malas “per se”; “están malas” porque nuestra débil estructura estatal y social no es capaz de controlar la calidad de los productos que, empresas con afán desmedido de lucro y falta de responsabilidad social, ponen impunemente en el mercado.

El “buen procesamiento” es beneficioso porque preserva y potencia la calidad nutricional y sanitaria de los alimentos. La quinua, alimento maravilloso por su valor nutritivo, requiere ser procesada (lavada, tostada, extruida, molida), para mejorar la biodisponibilidad de sus nutrientes; sin procesamiento se afecta el valor biológico de sus proteínas, particularmente en la alimentación infantil.

Como país necesitamos la “reindustrialización”; procesar alimentos significa darle valor agregado a nuestra producción rural y mejor aún, hacerlo con, desde o cerca de, nuestros productores agrarios, esta agroindustria permitiría mejorar los niveles de seguridad alimentaria y bienestar donde se concentra la pobreza.

Sobre la aceptabilidad.  Un requisito imprescindible: La definición de las raciones alimentarias sin tener en cuenta los hábitos, preferencias y la disponibilidad de alimentos locales, ha sido una de las deficiencias principales en periodos anteriores: Muchos recordamos la “clásica galleta” de los 80, que a decir de algunos servía para jugar “tejo”. Una joven colega me contaba que ella la llevaba a su casa y la molía en el mortero para que pudiera comérsela su perrito.

QW pretende ser una alternativa en esta dimensión; pero el tipo de raciones diseñadas ofrece riesgos por ser perecibles. En el mercado existen productos, obviamente procesados, que gozan de las preferencias de los niños y jóvenes; quien no se comería con gusto unos chifles con cecina, o cancha con queso, o un pan con sardina peruana, o un turrón de kiwicha con maní. Es otro reto identificar y desarrollar “golosinas nutritivas y saludables”, procesadas con garantía, que contengan energía y macronutrientes en cantidad y proporciones adecuadas, fortificadas con los micro nutrientes necesarios; y para ello existe tecnología e  imaginación a rescatar.

Irresponsabilidad, corrupción e impunidad: Lacras de las que tenemos que preocuparnos…y ocuparnos: En este aspecto también hay que lamentar los niveles de precariedad con que funcionan muchos de nuestros pequeños empresarios; trabajando en la informalidad y al filo de la inseguridad, compitiendo entre ellos con márgenes mínimos de utilidad, sobre explotándose muchas veces; acostumbrados, para sobrevivir, a transitar con  irresponsabilidad, corrupción e impunidad. Esos son los “pequeños proveedores de manera irresponsable no han puesto la atención debida a los desayunos que se reparten…” a los que se refiere el presidente Humala.

Pero irresponsabilidad, corrupción e impunidad no es patrimonio de los empresarios pequeños e informales, el soborno y la “coima” son prácticas empresariales socialmente aceptadas, que no son ajena a muchas grandes empresas de nuestro medio, a las que han arrastrado incluso a dirigentes de organizaciones sociales. Todo un tema que amerita una profunda reflexión y decisiones urgentes para estar a la altura de los desafíos.

Y en esta oportunidad, por razones de espacio, no voy a tocar los temas: “Uso político de los programas” y “El trabajo no remunerado de las mujeres”, que merecen atención y dedicación especial.

La construcción de una CANASTA CLAVE para un ámbito determinado es necesario preparar materiales con anticipación.  Uno de los principales materiales es la “Lista de alimentos candidatos”, la cual es un listado de los alimentos mencionados en las entrevistas y cuestionarios aplicados.[1]  Es muy importante tener en cuenta lo siguiente:

  • Pueden existir diferentes nombres para un mismo alimento o un mismo nombre para diferentes alimentos.
  • La “Lista de alimentos candidatos” debe reservar líneas para que puedan ser agregados alimentos que, durante el taller, los grupos de trabajo consideren que deben ser también evaluados.
  • El número de alimentos puede variar entre los 100 y 150 por ámbito.

A partir de esta “Lista de alimentos candidatos” se deben preparar las hojas de trabajo que corresponden a sendos criterios de evaluación que son las Tablas de puntuación por criterio.  Estos instrumentos corresponden a cada uno de los criterios y son utilizadas para evaluar cada alimento según los indicadores.  Cada una de estas tablas (7) debe prepararse para ser trabajada durante el taller con la “Lista de alimentos candidatos”.

  • Los grupos de trabajo deben tener copias suficientes de las tablas de puntuación que le corresponde.
  • Se ha diseñado una Tabla de Puntuación general para la sumatoria final de los puntajes.

Cuando se trabaja el criterio de Alimentos con buen aporte nutricional (Alto valor nutritivo) el objetivo es reconocer a los alimentos elegibles para  integrar la canasta serán aquellos que tengan un buen aporte de energía y nutrientes básicos seleccionados (proteínas, hierro, vitaminas A y C).  Consiste en una tabla donde de manera simplificada, gráficamente, colocando cruces (+), de cero (0 = ningún aporte) a 4 (4 = excelente aporte) se ha asignado puntos a los alimentos según su mayor o menor aporte de energía y nutriente principales (proteínas, hierro y  vitamina A). Los puntos se han asignado en función a una ración habitual del alimento, tomando como referencia la Tabla de Composición de Alimentos Peruanos (2009) .

A continuación ponemos a disposición las Tabla simplificada y la Tabla de composición de alimentos por porción habitual.  Estas tablas reúnen más de 200 alimentos ya trabajados por Miyaray Benavente y que son un valioso insumo para preparar los materiales.  Los alimentos trabajados son de una diversidad de regiones de nuestro pais. Cada una de estas tablas brinda información sobre la cantidad en gramos que constituye una “ración habitual”.  Se ha considerado como “ración habitual”, la cantidad del alimento que se usa en promedio en una comida o plato, donde el alimento tiene participación básica, no accesoria.  Por ejemplo, 1 taza de leche o 2 panes en el desayuno, 20 gramos de culantro en un plato de seco o arroz con pollo.

Canasta CLAVE: Tabla de alimentos por porción habitual (pdf)

Canasta CLAVE: Tabla simplificada para calificar puntaje alimentos (pdf)

Estos instrumentos son de libre disposición y uso.  Solicitamos que se cite la fuente y reconozca la autoría. 

Tomado de: Benavente, Miyaray (2012) Canasta CLAVE.  Guía metodológica para la construcción de la Canasta Local Alimentaria de Valor Estratégico para la seguridad alimentaria y resistencia al cambio climático. Lima, Alternativa.


[1] Los alimentos se organizan en códigos y grupos de alimentos de acuerdo a las Tablas peruanas de composición de alimentos (Ministerio de Salud 2009) que considera la propuesta de la FAO/LATINFOODS, agregando la categoría denominada Tubérculos andinos.

Fuente:  Instituto Nacional de Salud (2009) Tablas Peruanas de Composición de Alimentos.  Lima, Ministerio de Salud- Centro Nacional de Alimentación y Nutrición.

La Canasta Clave Apurímac se construyó en un taller participativo realizado en la ciudad de Andahuaylas los días 12 y 13 de octubre del 2011, en el que participaron 33 representantes de diversas instituciones y organizaciones tales como del Gobierno Regional de Apurímac, representantes de las Municipalidades Distritales de Andahuaylas, San Jerónimo y Pacucha, funcionarios de los sectores de salud, educación y agricultura, así como representantes de las organizaciones sociales e instituciones privadas.

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La Canasta CLAVE Apurímac está conformada por 31 alimentos:

A. CEREALES Y DERIVADOS F. CARNES Y DERIVADOS
1) Kiwicha 19) Alpaca
2) Maíz amiláceo 20) Carnero
3) Quinua 21) Cuy
4) Trigo nacional G. LECHES Y DERIVADOS
B. VERDURAS, HORTALIZAS, DERIVADOS 22) Leche
5) Atajo H. BEBIDAS
6) Calabaza 23) Chicha blanca
7) Zanahoria 24) Ulpada fortificada
C. FRUTAS Y DERIVADOS J. HUEVOS Y DERIVADOS
8) Aguaymanto 25) Huevo de gallina
9) Plátano K. PRODUCTOS AZUCARADOS
10) Papaya nativa 26) Mermelada de fruta
11) Tumbo serrano 27) Miel de abeja
12) Tuna T. LEGUMINOSAS Y DERIVADOS
D. GRASAS, ACEITES Y OLEAGINOSAS 28) Frijol grano seco
13) Nuez de nogal 29) Tarwi
14) Palta U. TUBERCULOS, RAICES Y DERIVADOS
E. PESCADOS Y MARISCOS 30) Olluco
15) Carpa 31) Papa
16) Pejerrey
17) Pescado enlatado
18) Trucha

 

Participantes al taller- 2do dí
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El taller en la Región Ayacucho se realizó los días 31 de agosto y 1 de septiembre.  La facilitación del taller estuvo a cargo de Miyaray Benavente y Themis Castellanos.  El Taller se inició con la preocupación de tener la convocatoria adecuada y un poco tarde.  Sin embargo, el problema posterior fue que se llegó a tener más de 40 personas.  Se contó con la participación de representantes del gobierno regional, funcionarios y técnicos sectoriales (salud, educación, agricultura, medio ambiente, etc.), así como representantes de instituciones y organizaciones sociales de la zona que conozcan sobre la producción local, el consumo, mercado, etc.

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Como resultado del trabajo del taller se obtuvo una Canasta CLAVE Ayacucho compuesta por los siguientes 46 alimentos:

Canasta CLAVE Ayacucho: alimentos seleccionados durante el taller

A. CEREALES Y DERIVADOS E. PESCADOS Y MARISCOS
1) quinua 23) trucha
2) maíz 24) jurel
3) trigo regional 25) peces tropicales amazónicos
4) kiwicha F. CARNES Y DERIVADOS
B. VERDURAS, HORTALIZAS, DERIVADOS 26) alpaca
5) atajo charqui
6) berros 27) caprino
7) calabaza 28) cuy
8) yuyo 29) alpaca
9) zanahoria 30) higado
10) espinaca G. LECHES Y DERIVADOS
11) hongos comestibles 31) leche
32) queso
C. FRUTAS Y DERIVADOS H. BEBIDAS
12) aguaymanto 33) chicha de jora
13) granadilla 34) chicha maiz morado
14) lúcuma J. HUEVOS Y DERIVADOS
15) mandarina 35) Huevo de gallina
16) sauco K. PRODUCTOS AZUCARADOS
17) tumbo serrano 36) miel de abeja
18) tuna 37) chancaca
T. LEGUMINOSAS Y DERIVADOS
D. GRASAS, ACEITES Y OLEAGINOSAS 38) arverjas secas
19) cacao 39) habas secas
20) sachainchi 40) frijol
21) maní 41) tarwi
22) ajonjolí 42) siete semillas fortificadas
U. TUBERCULOS, RAICES Y DERIVADOS
43) mashua
44) papa nativa
45) oca
46) olluco
Fuente: Elaboración propia.

Participantes en el Taller

Como se ha señalado, este taller se ha realizado como parte del Programa Conjunto – PC F-ODM: “Mejorando la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en la Niñez del Perú: un enfoque de desarrollo de capacidades”, ejecutado por  las Agencias de las Naciones Unidas: FAO, ONUD, OPS/OMS, PMA y UNICEF en cuatro regiones del país, se ha previsto implementar talleres para la formulación de Canastas Locales de Alimentos Estratégicos en busca de la seguridad alimentaria en un contexto de cambio climático.  Para ello se está utilizando la metodología desarrollada por Alternativa Centro de Investigación Social y Educación Popular que se encuentra detallada en el documento Guía Metodológica para la Construcción de Canastas de Alimentos Estratégicos.

Se ha llevado a cabo el primer taller de construcción de las Canastas Locales de Alimentos Estratégicos para la región Loreto.  En la región Loreto el taller se llevó a cabo el 25 y 26 de agosto en el auditorio del Hotel Parthenon.   El equipo facilitador estuvo coordinado por la Lic. Miyaray Benavente.

Contando con el apoyo del Programa Conjunto de las Naciones Unidas, se realizó en julio el levantamiento de información en los distritos de San Juan Bautis, Belén y Mazán.  Con esta información se elaboró una lista de alimentos “candidatos” los cuales fueron evaluados durante el taller, empleando la metodología participativa diseñada con representantes de diferentes instituciones públicas y privadas, sectores y organizaciones sociales quienes evaluaron la lista de alimentos de acuerdo a los criterios de seguridad alimentaria, resilencia al cambio climático, acceso económico, adaptabilidad cultural, etc.

La Canasta CLAVE para la Región Loreto terminó estando conformada por 28 alimentos entre los cuales destaca la yuca y otros alimentos nativos como las sacha papas blanca y morada que requieren de promoción para su cultivo y consumo.

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Con el apoyo del Programa Conjunto de las Naciones Unidas Mejorando la nutrición y la seguridad alimentaria de la niñez en el Perú: un enfoque de desarrollo de capacidades, hemos iniciado el proceso de construcción de las Canasta CLAVE en cuatro regiones del país: Loreto, Ayacucho, Huancavelica y Apurímac.  Estaremos trabajando en validar la propuesta metodológica, mejorar los instrumentos diseñados para estar listas para iniciar el proceso de construcción de las canastas.

Este proceso se inicia con un período de trabajo de campo durante el cual se identifica y entrevista a representantes de instituciones privadas y públicas, de organizaciones sociales así como funcionarios de diversos sectores y población en general, para conocer el consumo y la producción local. Es en este momento en el que también se reúne bibliografía sobre cambio climático, seguridad alimentaria y producción local.

Con el procesamiento de esta información se realiza un primer listado de “Alimentos candidatos” con los cuales se elabora las hojas de trabajo que contienen los diferentes indicadores a evaluarse por cada criterio y por cada alimentos.

El trabajo de campo se iniciará en Loreto y después se realizará en Ayacucho.  Serán estas las dos primeras regiones donde se desarrollarán los primeros dos talleres.  Con la experiencias de estos talleres se realizarán los otros dos restantes en Apurímac y Huancavelica.  Los talleres contarán con una metodología participativa e instrumentos de trabajo especialmente diseñados para este propósito.

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